Las compañías recurren con frecuencia a personas famosas para la promoción de productos y servicios. La campaña publicitaria protagonizada por una cara conocida consigue llamar la atención del consumidor, pero alcanzar notoriedad no garantiza el éxito. A la hora de elegir al famoso es importante considerar su atractivo y credibilidad. Los atributos de imagen que los consumidores perciben deben adecuarse a los de la marca.
Mi idolatrado Woody Allen hizo algunas incursiones en el mundo de la publicidad. La primera de ellas fue para la marca de vodka Smirnoff. En este anuncio de 1966 aparece en la imagen junto a la actriz Monique Van Vooren.
William Bernbach diseñó para Volkswagen magníficas piezas publicitarias en las que utilizó el humor como recurso. En una de ellas, el reclamo fue el actor británico Marty Feldman, el inolvidable Igor (pronúnciese “Aigor”) de El jovencito Frankenstein. El texto compara a Feldman con el Volkswagen, afirmando que su atractivo no reside en su aspecto, sino en el talento.

Su participación en la inefable El lago azul le valió su primer Razzie a la peor actriz. De niña Brooke Shields hizo anuncios como este de 1975 para Colgate. Actualmente ha protagonizado para la misma marca, un spot de televisión en el que ofrece su testimonio como madre preocupada por la salud dental de sus hijos.
De Chuck Norris se dice que sólo tiene dos registros interpretativos y uno de ellos es con barba. Para obtener más información del personaje es imprescindible ver el vídeo que Muchachada Nui le dedica. Los Action Jeans son, según se afirma en el anuncio, unos vaqueros diseñados por Chuck para rodar con comodidad las escenas de acción de sus películas.
Para terminar esta selección, os dejo un recuerdo de esa mítica serie de los 80 titulada El Equipo A. Aquella en la que nadie moría después de un largo tiroteo y la tía buena del capítulo siempre se iba con Fénix. Se trata de una promoción de ropa interior para niños.















