El Vórtice os desea ¡Felices Fiestas!

BBDO Canadá. Vía Ads of the World.
Desde 1976 a 1982, una campaña en defensa de las buenas maneras empapeló el metro de Tokio. El propósito de esta campaña era recordar al usuario unas pautas de comportamiento básicas, para no amargar el trayecto al resto de los viajeros. El diseño de los carteles es una impúdica mezcla de conocidas referencias culturales occidentales y japonesas y el tono es de una ingenuidad enternecedora. Por las recomendaciones de los carteles deduzco que el metro de Tokio y el de Madrid tienen problemas parecidos.
Los luchadores de Sumo advierten que, por su seguridad, los pasajeros deben esperar la llegada del tren detrás de la línea, pero bien podría representar el combate que suele producirse entre los que van a salir y los viajeros ansiosos que desean entrar.
El desgraciado incidente que nos recuerda este cartel no merece comentario. Todos hemos pasado por ello.
Este cartel recuerda la prohibición de fumar en el andén durante el horario establecido de espacio sin humo. Hay un juego de palabras entre “concon” (onomatopeya japonesa de tos) y el baile francés “Can-can”.
El gato listo invita a Nobita a dormir la mona en casa. Muy apropiado en estas fechas.
Echa un vistazo al resto de la campaña aquí.
He terminado Criminal de Ed Brubaker y quiero dedicar esta entrada a Un cadáver en mi blog. Criminal no es una novela, es una serie de comics, pero de género tan negro como las reseñas que escribe Cadáver. Los antecedentes de Brubaker hablan a su favor: ha sido guionista en referencias de la Marvel como Capitán América, Daredevil, La Patrulla X…, en DC Comics con Batman, Sleeper…, e incluso ganó un Premio Eisner. Creo que Criminal reúne muchos de los tópicos del género negro, pero sin duda su creador se ha empapado bien, porque sus páginas rezuman clásicos de la literatura y el cine negro que muchos veneramos. En Criminal hay expresidiarios, boxeadores retirados, ladrones de bancos, drogadictos y chicas perdidas.
Los 6 tomos que conforman la serie tienen arcos argumentales autoconclusivos, aunque hay conexiones entre los diferentes personajes porque todos ellos habitan en el mundo del crimen. Como le sucedía a Woody Allen en Sueños de un seductor, en Criminal es el protagonista de “Frank Kafka: Detective privado”, una tira de prensa diaria desarrollada dentro de la ficción, el que aconseja a los personajes y habla directamente al lector a modo de coro griego.
No sé si a los lectores de Un cadaver en mi blog les gustaría Criminal, pero creo que estarían de acuerdo conmigo en que es un auténtico “comic noir”.
Bola extra: mientras preparaba este post encontré un blog con el sugestivo titulo de Caustic Cover Critic, dedicado al rediseño de portadas de libros de género negro. Una curiosidad más para los muy devotos.
Buscando algo sobre lo que escribir en el blog, me encontré con una serie de imágenes de Mr Potato inspiradas en personajes famosos. Este año el Sr Patata celebra su 60 aniversario y es indiscutiblemente un icono popular. Imagino que su fama se consolidó al participar en las 3 entregas de Toy Story, aunque en su trayectoria hay hitos curiosos como el de ser el primer juguete anunciado en televisión.
George Lerner diseñó entorno a 1950 un montón de piezas de plástico, que se clavaban mediante alfileres en frutas y vegetales para formar caras humanas. La idea de jugar con la comida no convenció a las compañías de juguetes en una época donde aún permanecía el recuerdo de la II Guerra Mundial. Dos años más tarde, el embrión de lo que hoy es la multinacional Hasbro, comercializó esas piezas en cajas realizando una inversión publicitaria muy potente. El juguete se vendía por menos de 1 dólar y se convirtió en todo un éxito.
La familia aumentó con la aparición de su mujer Mrs Potato, Brother Spud y Sister Yam. En 1964 se incluyó un cuerpo de plástico con forma de patata, dando lugar al juguete que todos conocemos hoy. Las grandes cadenas de comida rápida como Burger King, McDonald’s o Wendy’s, han utilizado la imagen del Sr Patata en toda clase de reclamos publicitarios. Para disfrutar de la patata en acción es recomendable ver cualquiera de las películas Toy Story y, como bola extra, podéis echar un vistazo a la página The Mr Potato Head Collector’s page. Que aproveche.
La TV americana de las décadas del los 50 y 60 estaba repleta de cowboys y detectives privados. La televisión era el medio de comunicación emergente y la publicidad abandonaba la racionalidad para abrazar con fuerza la sugestión. Con los ecos de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la Guerra fría, el clima belicista empapaba la cultura popular norteamericana. En aquella época, como no existían los videojuegos, los niños querían librar su propias batallas con armas de juguete superrealistas.
Para que el juguete fuera definitivamente auténtico, el ruido de los disparos era crucial, como puede comprobarse en este spot visto en Boing Boing que recrea con humor un ambiente propio de cine negro.