DETRÁS DEL MIEDO

Sean Thornton no es fan de las películas de terror. Padece una reserva casi instintiva hacia un género que no consigue provocarle miedo. Con su mirada cómplice, voy a desmitificar algunas películas para ayudar a los miedosos a sobrellevar el próximo Halloween.

La banda sonora que compuso John Williams para Tiburón en 1975 fue clave para sentir la amenazadora presencia de ese escualo asesino, pero en esta foto del making of Tiburón parece más bien una colchoneta hinchable.

Tiburón, making of

Carrie (Brian de Palma, 1976), El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980) y la mini serie de TV It (Tommy Lee Wallace, 1990) son adaptaciones cinematográficas de las novelas homónimas de Stephen King.

Carrie, making ofCarrie es una adolescente con poderes telequinéticos que vive atormentada por las burlas de sus compañeros y por una madre fanática y ultrareligiosa. A mí la madre me daba más miedo que la hija, aunque reconozco que la escena donde el personaje interpretado por Sissy Spacek alcanza su catarsis a través de una furiosa venganza de memorable estética kitsch, me dejó bastante impresionada.

El resplandor, making ofDicen que las hermanas Lisa y Louise Burns de El resplandor eran dos niñas normales.Me cuesta creerlo después de ver a esas criaturas inquietantes decir aquello de “Ven a jugar con nosotras, Dani. Para siempre, siempre…”. Y hay más casos de niños siniestros en el negocio.

It, making of

En la foto de arriba el actor Tim Curry descansa después de aterrorizar a varios niños con su cara de payaso en It. Me pregunto qué es lo que mira y si lo que sostiene con su mano derecha es una petaca.

El proceso de desmitificación continúa aquí.

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8 pensamientos en “DETRÁS DEL MIEDO

  1. He sido citado expresamente y recojo el guante. Es cierto que el género en sí no consigue el efecto deseado en mi persona, esto es, sentir miedo o algo semejante, pero no por eso desprecio auténticas obras maestras que sí me han estremecido o inquietado en grado sumo. El problema es ver 500 veces lo mismo. A partir de un determinado momento piensas: “esto ya lo he visto otras veces”.
    He dicho.

  2. ¡Anda! ¡Has vuelto! Te había quitado de mi blogroll pero ahora mismo te vuelvo a poner.

    Y ya aprovecho para hacer un comentario. “El resplandor” es un tratado sobre la esquizofrenia y el único defecto de la peli es su director y su insifrible pose pretenciosa; Carrie es casi la novela fundacional de un nuevo género: el terror psicológico. Pero Tiburón no pertenece al mismo género que las anteriores. A mí me sigue pareciendo la mejor película de Spielberg y una obra maestra, pero más que terror es puro entretenimiento.

    Un abrazo.

    • Hola! Es un honor leerte de nuevo aquí. Envidio que tengas el umbral del terror tan elevado. Cuando ves por primera vez tiburón, resulta difícil esquivar la angustia que provoca el acecho de una bestia asesina. El hecho de que, además, sólo se muestra en el tramo final de la película incrementa esa angustia. Y qué decir de lo bien que se dosifica la tensión en la narración, de la inquietante BSO… Entretenimiento sí, pero pavoroso no? :)

      • Es que … no es lo mismo la tensión, el suspense, la angustia, que el terror. Son géneros diferentes regidos por reglas diferentes. En el terror la clave es la representación del mal absoluto y sin ningún tipo de concesiones ni atenuante. Más que la sangre o la casquería lo que aterroriza es la maldad mientras que en Tiburón los malos son en realidad sus estúpidas víctimas.

        Tampoco es que me las quiera dar de súper entendido en el género de terror. Me gusta y me divierte sin ser un fanático. Pero creo que Tiburón si acaso está más emparentado con un subgénero que se desarrolló poco después y que ya estaba de forma embrionaria en la obra de Spielberg: el llamado “Slacher” o cine de terror protagonizado por adolescentes que padodiaría West Craven en la genial Scream; ya sabes, las reglas supremas para sobrevivir en una película de terror: no fumes, no bebas, no tengas relaciones sexuales, no contestes al teléfono y, sobre todo, nunca jamás digas “ahora mismo vuelvo”.

        Un beso.

    • No puedo por menos que discrepar de uncadáverenmiblog en una cuestión: en “El resplandor” también es insufrible la descarada sobreactuación de Mr. Nicholson, por muy esquizofrénico que sea su personaje. Del director, ya se sabe, se podía esperar lo más sublime o lo más fallido, como demuestra su trayectoria. Respecto a “Tiburón”: ¿quién no ha mirado alrededor en el mar cuando se alejaba de la orillita?

  3. Pingback: LA HABITACIÓN DEL MIEDO | EL VÓRTICE

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